lunes, octubre 17, 2005

De compras en Birmingham


Al día siguiente habíamos quedado los del pasillo en ir a Birmingham, así que adormilado me preparé con el tiempo apretado para estar listo a la hora dispuesta. Tras un relativamente corto viaje en tren, salimos de la estación New Street, que daba directamente a la calle de tiendas. Mientras esperábamos a que Miia terminara sus compras en la impresionante Victoria Square, me fui solo a pillar un té en uno de los cafés de alrededor. Petri corrió para llegar a mi lado, cuando un inglés señaló a mi compañero y le dijo "Go home, son of bitch!". Este es sólo una de las grandes muestras de amabilidad que nos dieron sus habitantes durante todo el día, a la que se añadió la imitación del "No, thank you" que le había soltado a un vendedor ambulante, y que le debió de hacer gracia la forma en que lo decía porque según me marchaba no paraba de repetir esa frase.

Pasamos casi todo el tiempo dentro del centro comercial Bullring: es enorme, sólo él alberga casi tantas tiendas de ropa como la calle Toro de Salamanca. Había ropa muy cara, y también muy barata, todo era cosa de ir buscando el sitio adecuado. Nos hizo mucha gracia un sacapuntas que encontramos en una tienda: se trataba de un muñeco poniendo el pompis y con el agujero para el lápiz en el ano, que cuando le metías un lápiz empezaba a quejarse y a hacer ruidos.

A la vuelta llegamos justo a tiempo para pillar el tren. Como estaba un poco más atrás de donde debía, entramos dentro y le preguntamos a un hombre que si este era el tren para Wolverhampton. "I think so", nos comentó. Otros dos chicos que entraron nos preguntaron también que si era el de Wolverhampton, así que no nos cupo duda de que estábamos en el correcto, hasta que comprobamos que el tren marchaba en dirección contraria a la debida... Nos bajamos en la siguiente estación junto al hombre, que se sentía el pobre tan totalmente culpable que no se montó en el mismo vagón que nosotros por vergüenza. Al menos él nos avisó de que era la dirección contraria, porque nosotros a los otros chicos no les dijimos nada y a saber cuántas estaciones seguirían hasta darse cuenta...