martes, septiembre 27, 2005

Fiesta dominical


Comenzamos la tarde del domingo de una forma muy british: nos fuimos al pabellón de la universidad que habíamos alquilado para practicar uno de los deportes nacionales, el badminton. Un poco desentrenado debido a que no tocaba una raqueta de ese estilo desde hacía tres años, me lo pasé realmente bien durante la hora en la que competimos los compañeros de habitación. Aun siendo más lento que el tenis, sudé de lo lindo y recordé la necesidad de llevar una cinta para el pelo cuando hago deporte. Me suda tanto la cabeza, que el pelo me empieza a gotear por todas partes y supongo que cualquiera que me vea pensará que estoy transpirando por todo el cuerpo, aun con un esfuerzo tan ligero.

Al llegar a casa, nos sorprendió ver que unos jóvenes ingleses con una chaqueta estandarizada entraban en nuestro pasillo con nosotros y empezaban a aporrear todas las puertas. De hecho hicieron salir a uno de los compañeros de la ducha sólo para decirle desde la puerta que por la noche se haría una fiesta a las 19:30, pero que lo sentían mucho pero que para la ocasión tendría que llevar ropa.

La fiesta no estaba lejos de ser igual que las demás: el mismo bar de la Unión Estudiantil y con los estudiantes de intercambio, a los que ahora se le añadían los estudiantes ingleses que ya han ido apareciendo por el campus. El bar estaba atestado de gente y con la misma música atronadora, así que nos quedamos en la parte más tranquila donde pudimos sentarnos y tomarnos nuestras pintas.

A lo largo de la noche tuve la oportunidad a una chica francesa muy simpática llamada Sophie. Al parecer pasó el verano en Mallorca y habla bastante bien castellano, así que la conversación estuvo fragmentada entre el español y el inglés. Me reí bastante escuchando sus anéctotas acerca de su trabajo en la isla en un bar de viejos, y le puse a prueba preguntándole términos de bar, como el café carajillo o el Pacharán. Me hizo mucha gracia una historia en concreto, en la que comentaba que se encontró a un hombre con la cabeza apoyada en la barra, por lo que quiso preguntarle que si le dolían los huesos, pero trastocó las consonantes y en lugar de ello le dijo "¿Qué pasa, te duelen los huevos?".

Poniendo al día a quien no lo sepa, desde hace cinco meses llevo dejándome crecer el pelo, para desagrado de mi madre quien se ha pasado todo el verano pidiéndome que me lo corte. Se partió de risa esta tarde cuando le comenté que aquella misma noche una chica inglesa al pasar a mi lado me dijo algo de lo que sólo entendí "hair". Le pregunté de forma brusca "¿¿Qué problema tienes con mi pelo??" y ella me respondió "Nada, es sólo que me encanta". Sorprendido, le respondí "Ah sí, pues a mí también...", y me volví a la mesa confundido, pensando si realmente lo pensaba o si realmente se estaba riendo de mí...

Lo más triste de la ¿noche? ¿tarde? es que tras unas cuantas horas de discoteca, nos terminaron echando de ella. Me sentía algo cansado, así que miré el reloj para saber la hora y descubrí que no eran nada más que las doce y media... Se comprende que estaría fatigado después de cinco horas de discoteca, pero la sensación de irse a casa a esa hora aunque uno ya haya tenido suficiente fiesta es muy extraña. Por otra parte, se agradece aquello de que uno pueda levantarse a una hora prudencial la mañana siguiente habiendo descansado después de la fiesta un tiempo más que suficiente.

7 Comments:

At 1:02 a. m., Anonymous Anónimo said...

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At 1:09 a. m., Anonymous Anónimo said...

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At 1:10 a. m., Anonymous Anónimo said...

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At 1:24 a. m., Blogger Pablo Gallardo said...

Un cuarto comentario que sólo incluye publicidad y que aparece nada más publicar el blog me hace pensar que debe haber algún tipo de máquinas que postean automáticamente la publicidad.

Tengo dos opciones:

a) No permitir comentarios anónimos.

b) Pedir una verificación de palabra para asegurarme que quien está al otro lado no es una máquina.

Opto por lo segundo, aunque es más engorroso para mí inclusive, no quiero obligar a registrarse a cualquier persona que quiera hacer un comentario.

 
At 3:34 p. m., Anonymous Anónimo said...

Buenisima experiencia lo del bar, de hecho, bastante divertida... Super entendible lo que te pasó aquella noche, en la que sentias que tu cuerpo ya no nada para mas, y tan solo era media noche...¿proceso de adaptacion a una nueva vida, o copas de mas? Lo dejo a tu criterio ;)

 
At 2:15 p. m., Blogger Pablo Gallardo said...

Enhorabuena Ariel, creo que has sido el primer visitante humano en postear en la página... ¡Gracias! :)

 
At 4:47 a. m., Anonymous Anónimo said...

Te voy a dar buena suerte, te auguro un exito rotundo con tu blog, que por cierto esta super entretenido. Como decimos en México: Ahi te va la patada de la buena suerte ;)

 

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